El desempleo está asumiendo el ajuste de permanecer en la Unión Monetaria
Abandonar el euro podría ser una alternativa para intentar la recuperación de la economía española, asegura el catedrático de Economía Aplicada de la Universidad de Valencia Vicente Esteve, pero si se optara por esta solución, a estas alturas llegaría tarde.
Esteve, que dirige también la Cátedra de investigación “Cabildo de Tenerife-CajaCanarias” de Economía y Finanzas Internacionales de la Universidad de La Laguna, participa en Tenerife en el curso de la Universidad Internacional Menéndez Pelayo (UIMP) Problemas de la economía mundial: crecimiento y desequilibrios globales.
“Abandonar el euro y emitir una nueva peseta devaluada en 30-35 % con el dólar y el euro sería una alternativa para recuperar la competitividad, el crecimiento y el empleo, pero quizás llegue tarde”, detalla Esteve en el curso de una entrevista.
En estos momentos, abandonar la Unión Monetaria “es impensable, aunque no descartable”, señala el experto, quien apunta que las circunstancias que podrían inclinar a España a tomar esa decisión tienen que ver con factores como “si no se avanza en pocos meses en las iniciativas de los jefes de Estado en la reorientación del ajuste fiscal, en la posibilidad de que el BCE compre deuda pública en el mercado secundario y en la aplicación efectiva del fondo de rescate MEDE para acudir al auxilio de los países”, entre otros asuntos.
Permanecer en la zona euro exige “recuperar la competitividad con el exterior”, lo que se consigue con “una caída equivalente de los costes y salarios nominales del sector privado”. Es lo que se llama la “devaluación interna”, algo que no está ocurriendo. De esta manera, “en la práctica, el desempleo es el que está asumiendo el ajuste de no abandonar la zona euro”.
Esta devaluación interna consistiría en una serie de medidas avaladas por un pacto social en el que se contemple “una caída del 10 % de los salarios nominales más un compromiso de no subidas en un quinquenio posterior”, entre otras medidas.
De esta manera se recuperaría la competitividad exterior necesaria, se impulsarían más las exportaciones de bienes y servicios, principalmente el turismo, se estimularía el crecimiento y se facilitaría la reducción del endeudamiento del sector privado, desde las familias a los bancos, pasando por las empresas no financieras.
Desde el punto de vista del profesor, el ajuste que se ha estado aplicando en los últimos años “era imprescindible, pero quizás el ritmo impuesto en tan poco tiempo (2010-2014) pueda ser excesivo, ya que no está permitiendo que la economía recupere el crecimiento”. Que la economía crezca es imprescindible para reducir el desempleo y para aumentar los fondos públicos a través de la recaudación impositiva.
Con el ritmo actual de ajustes, señala el economista, se “entra en un círculo vicioso de mayor ajuste-menos crecimiento-mayor ajuste”.
A juicio de Esteve, la opinión pública española asocia “erróneamente las dificultades actuales con la pertenencia al euro”, cuando olvida que “los problemas actuales no han sido generados por el euro, sino por el equivocado modelo de crecimiento de la economía española del período 1995-2008, basado en el exceso de inversión en el ‘ladrillo’, la ineficiente asignación de recursos en actividades que no han sabido generar ni empleo estable ni una rentabilidad adecuada, el excesivo crédito bancario en estas actividades y el enorme endeudamiento de las familias y las empresas, incluido el sector bancario”.
Este modelo de crecimiento anterior a 2008 provocó un “exceso de endeudamiento de los bancos con el exterior, junto a los problemas de solvencia asociados a los préstamos concedidos a la vivienda y a las actividades inmobiliarias”. Estos factores han llevado a causar “serios problemas de liquidez y de caída de la actividad crediticia”, que se suman a la lista de factores que impiden la recuperación. “Los pocos fondos prestables disponibles se están dedicando a financiar a las Administraciones Públicas”, de forma que se está dando de cierta manera un tipo de “expulsión del crédito al sector privado”.
El experto señala entre las carencias del gobierno “pedagogía en explicar que los errores ‘colectivos’ de las naciones se pagan tarde o temprano”, ya que “un problema de endeudamiento se ha convertido en un problema grave de competitividad exterior de la economía española y esta recuperación de la competitividad no sólo es un problema del Gobierno, sino de todos los ciudadanos”.