Martes, 25 de septiembre de 2012
Cine

CajaCanarias proyecta No amarás en el ciclo dedicado a Kieslowski

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Redacción/la Voz de Tenerife

La sesión comenzará a las 19:30 horas de este jueves en la Fundación Cristino de Vera de La Laguna

[Img #19172]CajaCanarias proyecta este jueves día 27 de septiembre, en la sede de Fundación Cristino de Vera de La Laguna, No amarás, la segunda película que rinde tributo al director polaco Krzysztof Kieslowski.

La exhibición de esta producción, en versión original con subtítulos en castellano, comenzará a las 19:30 horas, con entrada libre para el público hasta completar aforo. El acceso al recinto se realiza por el número 18 de la Calle San Agustín.

No amarás narra la historia de Tomek (Olaf Lubaszenko), joven de 19 años, solitario, criado en un orfanato, inexperto en el amor al que idealiza a través de Magda, la promiscua vecina a la que observa a través de un teleobjetivo que le dejó Martin, su único amigo, ausente por cumplir una misión militar. Acogido en la casa de la abuela de Martin, Tomek trabaja en Correos y como repartidor de leche.

El joven observa de manera obsesiva los movimientos de Magda (Grazyna Szaplowska) y trata de entrar en contacto con ella para declararle su amor. No amarás es la versión extendida y modificada de uno de los capítulos de la serie de diez realizada por Kieslowsky para la televisión polaca. En 1988 recibió cuatro premios en el Festival Polaco de Cine, obteniendo ese mismo año el FIPRESCI del Festival de Cine de San Sebastián.

Krzysztof Kieslowski[Varsovia, Polonia, 1941-1996]

Licenciado en dirección en la escuela de cine, televisión y teatro de Lódz, comenzó a trabajar para la televisión realizando documentales y programas dramáticos. Su reconocimiento internacional lo obtiene con las películas La cicatriz (1976) y El aficionado (1979), con las que representa a Polonia en diferentes festivales internacionales.

Sin embargo, debido a las duras críticas a la sociedad polaca, dichos trabajos fueron vetados durante algunos años en su país. En 1987 el cineasta realiza la interesante serie televisiva Decálogo.

Tras el éxito cosechado en Polonia, se anima a llevar a cabo el díptico formado por las moralizantes No amarás (1988) y No matarás (1988), en las que Kieslowski utiliza como concepto los diez mandamientos para disertar sobre el ser humano y sus incongruencias morales. Ambas películas tuvieron gran repercusión fuera de su país lo que situó a Kieslowski como uno de los cineastas cuyo lenguaje estético y profundidad filosófica repercutirían en posteriores generaciones de directores.

Su primera producción internacional fue La doble vida de Verónica (1991), film muy complejo y que significó el comienzo de una segunda vida profesional en Francia para el director polaco. La película, premiada en diversos festivales, es una hermosa pieza de orfebrería delicada y sublime.

 Para conseguir el ambiente íntimo que impera en la misma, Kieslowski se rodea de sus más fieles colaboradores: su habitual coguionista Krzystof Piesiewicz y el magnífico compositor Zbigniew Preisner.Pero es su aclamada trilogía Blue (1993), Blanc (1994) y Rouge (1994), basada en los temas de libertad, igualdad y fraternidad representados en la bandera francesa, la que realmente supuso su definitivo prestigio internacional convirtiéndose en un director de culto.

 La perfección estética y narrativa es algo sublime en cada film de este gran director que parecía estar detrás de un imposible: materializar en imágenes conceptos abstractos, encontrar equivalentes concretos, sensuales, emotivos para proporcionar nociones de orden ético o metafísico.

 En el libro Kieslowski on Kieslowski, de la autora Danusia Stok, el cineasta confirma con sus palabras la esencia de su filmografía: “Todos mis filmes, desde el primero hasta los más recientes, son acerca de individuos que no pueden encontrar un sentido absoluto a sus actos, que no saben del todo cómo vivir, que no saben realmente dónde está el Bien y el Mal, que están buscando desesperadamente. Buscando respuestas a preguntas tan elementales como ¿para qué es todo esto?, ¿para qué levantarse por la mañana?, ¿para qué acostarse por la noche?, ¿para qué volverse a levantar?”.

 En 1996 Krzysztof Kieslowski muere de un ataque cardíaco en su ciudad natal dejando para la historia del cine una producción compleja, profunda, que invita al espectador a viajar dentro del espíritu humano y de sus acciones éticas y morales.



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