Lunes, 24 de septiembre de 2012
Sociedad

“Tindaya, esencia para la tolerancia” es el texto ganador de la segunda edición del Premio de Fotografía “Un verano con Eduardo Chillida”

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Redacción/la Voz de Tenerife

Eduardo Trinchant Champín es el autor de “Tindaya, esencia para la tolerancia”, que ha sido elegido como mejor texto de la segunda edición del concurso de fotografía “Un verano con Eduardo Chillida”

[Img #19115]El segundo puesto ha ido a parar a manos de Encarna Sánchez González con “Un lugar en el mundo”

 En esta segunda edición del concurso “Un verano con Eduardo Chillida” se han recibido más de 200 fotografías

En la categoría de mejor fotografía, los ganadores han sido “Luces de invierno”, de Fernando Martínez Sarasqueta y “Perfil Trasero”, de Simón Arrigain

Las fotografías que han logrado el premio a las imágenes que mejor evocan obras del popular artista han sido “Chillida en Iribas”, de Antxón Longarón Galarza y “Narciso”, de Enrique López Rodríguez

El fallo se encuentra colgado en la página web donde se pueden ver, además de las fotografías premiadas, todas las participantes

La familia Chillida quiere resaltar el cariño reflejado tanto en las fotos como en los textos enviados al concurso, por la obra de Eduardo Chillida

La segunda edición del concurso fotográfico “Un verano con Eduardo Chillida” ya tiene ganadores. Según ha manifestado el jurado del concurso, compuesto por integrantes de la familia Chillida-Belzunce, “este año estamos muy felices por el éxito del concurso en este décimo aniversario de la muerte de Eduardo Chillida.

Hemos recibido unas fotos de gran calidad donde, además de la profesionalidad de sus autores, se percibe el interés y el cariño de todos ellos por la obra del artista. Además este año siendo su segunda edición hemos logrado que aumente la participación, recibiendo más de 200 imágenes, frente a las 166 del año pasado”.

En esta segunda edición, se han premiado las mejores fotografías realizadas de una obra de Eduardo Chillida, aquellas que han ido acompañadas de la mejor historia, y finalmente, las fotos que recogen situaciones, aromas o formas que evocan obras del popular artista, categoría que se estrenaba este año en el concurso.  

En el apartado al mejor texto, los ganadores han sido:

1.El primer premio ha sido para “Tindaya, esencia para la tolerancia”, de Eduardo Trinchant Champín:

“Esta foto fue realizada en Fuerteventura, en visita para conocer la montaña elegida por Eduardo Chillida para este proyecto en el que puso tanto amor. Dicha visita, estaba cargada para mí de emoción por varias razones: porque soy canario, porque el proyecto de Eduardo Chillida me pareció desde el momento que lo conocí un enriquecimiento para la cultura de la isla, una obra de arte puesta al servicio de la humanidad, un ideal de tolerancia y de respeto al medio.

 Su concepción del espacio dentro de la montaña era como buscar el corazón de esta, tan lleno de significación para el canario y para cualquier posible visitante. Estar dentro de la montaña, en presencia de ese enorme cubo con la sola compañía de la luz  abriría todos los canales emocionales del ser.

El ideal de universalidad, de obra para todos los hombres es el ideal de Chillida para hacer iguales a todos seres.

 La presencia del vacío y del límite, al que cada visitante daría un significado vital trascendente sería uno de las vivencias más profundas que se podría tener desde todos los puntos de vista, ético, estético y filosófico al que contemplara esta obra de arte, por desgracia imaginaria.

Mi homenaje parte desde la tristeza, desde la impotencia al ver que un proyecto tan profunda y sentidamente elaborado por parte del escultor, se pierde entre la intransigencia y los intereses creados de aquellos que han hecho imposible esta obra. Sólo me queda mirar a la montaña e imaginar, bajo el cielo negro la obra concluida”.

2.
El segundo premio ha sido para “Un lugar en el mundo”, de Encarna Sánchez González:

“Era mi último día en el País Vasco, de hecho, mis últimas horas. Después de muchos años había conseguido recorrer aquellos parajes con los que soñaba desde hacía tanto tiempo y aquella visita, aquel lugar, era el último deseo antes de volver a casa, "a mi sitio"...  

 Era un momento difícil para mí, me encontraba ante una encrucijada en mi vida, debía tomar decisiones importantes y nada fáciles, trascendentales para mi futuro y estaba asustada... Mientras todos estos pensamientos revoloteaban en mi cabeza, miré a mi alrededor y fue entonces, en ese caluroso y asfixiante día de agosto, allí en medio de la gente, donde tomé conciencia de lo que se alzaba ante mí, y fue entonces, cuando un soplo de aire fresco me recorrió el cuerpo.  

 Me abrí paso entre la multitud, busqué un hueco, un espacio donde pudiera estar "sola" con la obra, intenté abstraerme, deshacerme de todo lo superfluo, encontrar la esencia... Me dejé llevar...  Y fue así como entendí lo que Eduardo me decía. Y fue así como constaté la feliz coincidencia de que los dos creíamos que todos tenemos un lugar en el mundo, nuestro sitio, de donde nacen y crecen nuestras raíces y de cómo desde allí, sea cual fuere ese sitio, alargamos los brazos hacia nuestros hermanos...”.

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