El Consejo Insular de Aguas inicia una serie de reuniones con las diferentes áreas para poner en común el Plan de Defensa aprobado recientemente por el Pleno
El Cabildo de Tenerife está coordinando las medidas y actuaciones que deben llevarse a cabo frente al riesgo de avenidas en la Isla. Para ello, está realizando una serie de reuniones entre distintas áreas de la Corporación Insular cuyo objetivo es poner en común el Plan de Defensa frente al riesgo de Avenidas (PDA) que fue aprobado el 27 de julio por el Pleno del Cabildo.
El primero de estos encuentros tuvo lugar el pasado lunes [día 17], y en él participaron el Consejo Insular de Aguas (CIAFT), las áreas de Seguridad y Emergencia; Carreteras; Medio Ambiente; Movilidad; Agricultura y Patrimonio Histórico, así como representantes de los servicios de transporte y tranvía.
Durante esta reunión, además de prestar especial atención a los puntos de riesgo relacionados con carreteras, por ser los que en mayor número se recogen en el PDA, y a la coordinación entre el PEIN (plan de emergencia insular) y el PDA, se hizo hincapié en la necesidad de analizar con detalle el mayor riesgo de escorrentía que se pudiera generar en zonas donde se han producido los incendios, con la finalidad de detectar qué riesgos se pueden ver agravados por esta circunstancia.
El consejero de Aguas, Jesús Morales, explicó que “lo más importante en estos momentos es estar lo mejor preparados que podamos ante posibles avenidas”. Por ello –añadió- “aunque estemos pasando por un largo período de sequía, no debemos bajar la guardia, ya que, en cualquier momento, pueden llegar las esperadas lluvias”.
El Plan de Defensa aborda el análisis y el diagnóstico del riesgo de avenidas en la Isla y propone programas de actuación concretos. En él, se identifican y describen las causas del riesgo, se establece su valoración cuantitativa y cualitativa, al tiempo que se proponen normas, pautas de actuación y tipos de medidas correctoras, estructurales, no estructurales, informativas y de emergencia.
Una de las conclusiones a las que llega este Plan es que en Tenerife no puede resolverse el problema con las medidas clásicas de defensa, -como presas o encauzamientos- por las características singulares y circunstancias que concurren en la Isla. Las acusadas pendientes hacen que el agua circule a gran velocidad, tanto por los cauces como por las laderas, incrementado, de esta forma, el riesgo.
El documento señala que atacar el problema, exclusivamente, a través de actuaciones estructurales no puede ser la solución, además de requerir unas inversiones imposibles. En este sentido, aclara que una política de este tipo tendría un impacto social y ambiental muy negativo que afectaría tanto a los núcleos urbanos consolidados como a la red de espacios naturales. La política posible y más eficaz es la de establecer las medidas que permitan a la población convivir con el riesgo en término aceptables, ya que este nunca podrá eliminarse en su totalidad.
Entre otras medidas no estructurales, se pusieron de manifiesto las relativas a mapas de riesgo, señalización, planes de emergencia, instrucciones de auto protección, planes de seguros y la planificación urbanística.
Tras este primer encuentro de coordinación, se llevarán a cabo reuniones técnicas entre el Consejo Insular de Aguas, encargado de la redacción del Plan, y las áreas, organismos y empresas del Cabildo, con el fin de analizar los riesgos de mayor gravedad y coordinar medidas no estructurales que permitan minimizar el riesgo, a la vez que se llevará el plan a la comisión autonómica de protección civil haciendo partícipes a los ayuntamientos en la aplicación del PDA.