
En ocasiones, y sin habértelo propuesto, y ni siquiera intuido, tu vida se convierte en una encrucijada llena de caminos inciertos que te aturden y descolocan.
Tratas de elegir el correcto, pero todos te aportan mil motivos diferentes haciéndote ver que es el ideal.
Yo tengo una teoría ante estas situaciones, sentarse al borde del camino y analizar con calma cada uno de ellos. Mirar sus vericuetos, la firmeza de su pavimento, la dificultad añadida por su estructura, si vas a tener compañeros de viaje, todo…
En la distancia y viéndolos con calma seguro que en cada uno habrán pros y contras que deberían ayudarte a ir descartando algunos antes de tomar una decisión.
Una vez elegido el que consideres idóneo no te levantes y avances por él sin más. Quédate un tiempo contemplándolo, familiarizándote con él, preparando el equipaje, siendo conciente del camino que has decidido seguir. Y sólo cuando creas tenerlo todo atado, cálzate las sandalias de la decisión y comienza a andar.
El cambiar tu camino habitual por otro nuevo, no tiene siempre que significar cambios drásticos en tu vida. En ocasiones, transitar por un tiempo a través de paisajes desconocidos contribuye a enriquecernos como seres humanos, y a sacarnos de rutinas a veces no deseadas y poco gratificantes.
Hoy leí algo, al hilo de estos pensamientos, que me hizo reflexionar, una frase de El Aleph recogida en una agenda de este año 2012, que me regalaron las pasadas navidades, y que se titula “Momentos” de Paulo Coelho, dice así: “Ésa es la cualidad del guerrero: entender que voluntad y coraje no son lo mismo. El coraje puede atraer el miedo y la adulación, pero la fuerza de voluntad requiere paciencia y compromiso”.
Me llamó la atención porque en ese momento me sentía sentada al borde del cruce del camino valorando circunstancias. Recordé que otra frase similar, cuyo autor desconozco, me ha acompañado toda mi vida: “La decisión y la constancia lo pueden todo”.
En ese momento decidí el camino a seguir con constancia y fuerza de voluntad, pues no en vano mi nombre significa guerrera gloriosa. Está claro que lo mío es la lucha incondicional. A Dios gracias poseo también el don de la paciencia y el coraje. Por lo que tomé mi equipaje y comencé a avanzar por el nuevo camino recordando aquella famosa canción que dice: “Caminante no hay camino, se hace camino al andar”.
Por delante cuatro meses de viaje por lo desconocido. Y por pura curiosidad volví a ojear mi agenda, la cual tiene una palabra en la primera página de cada capítulo que define el mes siguiente: septiembre, “Determinación”, debajo de ésta fue donde leí la frase de El Aleph que cité anteriormente.
Octubre “Coraje”, y decía: Viajar nunca es una cuestión de dinero, sino de coraje. Noviembre: “Sentido”, y lo acompaña la frase: Sólo sé que una vida sin causa es una vida sin efecto. Y no puedo permitir que eso me suceda.
Diciembre: “La Paz”, y dice: El camino de la Paz parece una lucha, pero no lo es. Es el arte de llenar lo que falta y de vaciar lo que sobra.
Hoy he comenzado a transitar por el sendero que me llevará a esa Paz.