Lunes, 27 de agosto de 2012

¡Qué le vaya bonito!

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Toda mi vida he sentido una gran pasión por los boleros. Sí, por ese género musical que muchos consideran romanticón y sensiblero.

Me gustan sus letras que cantan al amor y al desamor, los dos sentimientos que motorizan el mundo y la vida de la mayoría de nosotros, pero, sobre todo, me embelesa su melodía, suave…, cadenciosa…, mágica, que sabe transportarme más allá del tiempo y las cosas.

Sé que esta pasión es compartida por mucha gente más o menos cercana a mi, por eso el artículo de hoy quiero dedicarlo a “nuestros boleros de siempre”, y hacer un homenaje sencillo a todos aquellos compositores e intérpretes que han dedicado su vida y su creatividad a dejarnos perlas como “Si tú me dices ven”, “Nosotros”, “El reloj” y tantas otras, sin renegar nunca de un estilo musical tan extendido en todo el planeta. Los boleros se pueden contar por miles, y cada uno de ellos encierra un sentimiento y mil historias jamás contadas, por eso la mayoría somos capaces de identificarnos con muchos de sus versos.

No citaré hoy aquí nombres famosos; ni siquiera los nombres de grupos canarios que tanto me han hecho disfrutar con sus actuaciones en vivo y en directo, porque quiero creer que ellos siempre estarán ahí haciéndonos disfrutar con su música. Sólo dejo en este espacio un nombre, Armando Manzanero, porque gracias a él hoy mi alma de bolerista está triste.

Acabo de leer una entrevista suya en El siglo de Torreón, periódico digital mejicano, que deseo compartir, porque resulta increíble pensar que esas palabras hayan salido de los mismos labios que tantas veces nos han embelesado con sus canciones de amor: "No quiero escribir boleritos cursilones, ni más cancioncitas de romance. No, ya no quiero. Quiero hacer canciones de acuerdo a mi edad, a la experiencia y a los años que tengo. Grabar con gentes importantes, grandes, que valga la pena".

¡Sorprendente! ¿No? Y nos sigue regalando estos pensamientos: "Ya quiero vivir un mundo de música como el que me merezco, un poquito más escogido". Ignoro a qué tipo de mundo de música se refiere, cada género o estilo tiene su momento y su lugar, pero lo que nunca debería olvidar el señor Manzanero es que precisamente ése, que ahora descalifica y menosprecia, es el que le ha hecho famoso en el mundo entero.
Necesito pensar que son cosas de la edad, que no perdona, y cuando el concepto “amor” asociado a sentimientos compartidos entre dos personas deja de ser relevante, los boleros dejan de existir para ese ser. ¡Lástima me da señor Manzanero! Pero, al menos por respeto a los que le hemos seguido durante tantos años, se podría haber ahorrado esos comentarios tan selectivos y menospreciativos para las almas sencillas que seguimos vibrando con un bolero.

Por mi parte pienso seguir disfrutando de este maravilloso género musical que nos aporta sensibilidad y belleza, poniendo además en nuestra mente momentos inolvidables o sueños aún por realizar. Como dicen en su tierra: “Que le vaya bonito”.

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