
Reconozco que soy una lectora compulsiva. En la mesita de mi estudio siempre hay un libro esperándome, y por nada del mundo me voy a la playa o a la consulta de un médico sin que me acompañe el que esté leyendo en esos momentos.
En ocasiones hasta he simultaneado la lectura de dos totalmente diferentes. Tal es el caso de los dos que acabo de terminar hace unos días, aprovechando el traslado entre islas en barco y mi estancia en Gran Canaria.
Uno de ellos se titula “El temor de un hombre sabio” de Patrick Rothfuss. Esta es la segunda entrega de una trilogía cuyo primer libro lleva por título “El nombre del viento”, y la que está por llegar a las librerías españolas, y que espero con ansia, se llamará provisionalmente “Las puertas de piedra”.
Sólo decir de estos libros que enganchan al lector con una historia asombrosa y magníficamente narrada por su autor que consigue, por ejemplo, que el kilo que pesa la segunda entrega (más de 1000 páginas según la edición que sea) no resulte pesado, ya que te abduce la lectura de tal forma que ni reparas en ello.
El segundo es un libro de los denominados de ayuda o autoestima. Me lo dejó una amiga a principios del verano y lo he leído al mismo tiempo que el anteriormente reseñado. ¿Por qué? Porque sentí curiosidad, lo ojeé, y ya no pude esperar a terminar la novela para comenzar a leerlo. Se titula “Come, reza y ama”, de Elizabeth Gilbert, y aunque no sea un libro especialmente interesante, una vez más he confirmado mi teoría con respecto a las publicaciones de este tipo, siempre he creído que llegan a tus manos cuando realmente los necesitas.
Desde que comencé a leerlo tuve una sensación extraña, parecía que la autora en lugar de contarnos en esas páginas su propia vida, estuviera contando, de alguna forma, la mía, al menos la mía en los últimos años y eso fue motivo suficiente para que ya no pudiera parar su lectura.
Además me pasó algo muy curioso, lo leí en tres etapas, no de forma deliberada sino circunstancialmente. Y por si la trama del mismo ya no se pareciera mucho a mis vivencias, esta circunstancia la marcó aún más. El libro cuenta experiencias (no sé si reales o no) de la autora, una escritora cuya vida va dando trompicones emocionales hasta que decide alejarse de todo y de todos e inicia un año sabático con la idea de pasar todo el tiempo posible en tres lugares diferentes del planeta: Italia, India y Bali, en su deseo de reencontrarse consigo misma y recuperar su paz interior y su autoestima. En el primer país “comió”, en el segundo “rezó”, y en el tercero “amó”.
Segunda coincidencia, yo he leído su libro en tres lugares diferentes del planeta, buscando algo similar a ella y de forma también circunstancial he seguido su huella, por lo que una vez más mi teoría con respecto a los libros de auto-ayuda se confirma, llegan a ti cuando más los necesitas, y aunque no sea mi lectura favorita nunca digo no cuando alguien me ofrece uno.