Martes, 21 de agosto de 2012
Sanidad

Especialistas del Hospital de La Candelaria recomiendan extremar las medidas higiénicas habituales para evitar intoxicaciones alimentarias durante el verano

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Redacción/la Voz de Tenerife

Las altas temperaturas propias de los meses estivales favorecen el desarrollo de microorganismos que contaminan los alimentos y que al ser ingeridos, pueden derivar en gastroenteritis, las más frecuentes producidas por salmonela

[Img #17688]Lavar las manos y los alimentos crudos adecuadamente, mantener su cadena de refrigeración y no tomar productos precocinados fuera de casa que no mantengan condiciones mínimas aptas para su consumo, evitarían la mayoría de toxiinfecciones alimentarias en época veraniega

La llegada del verano supone, para un gran número de personas, la modificación de hábitos alimentarios que pasan por la cantidad y el número de ingestas que se realizan a lo largo del día, la manera de preparar algunas comidas y también por el lugar donde éstas se preparan o se consumen. Si estos cambios no se realizan extremando las medidas higiénico-sanitarias, pueden derivar en intoxicaciones alimentarias que se agravan en verano.

Las más frecuentes son las gastroenteritis, inflamación y/o infección del estómago y los intestinos que se producen cuando algunos microrganismos como virus, parásitos y bacterias se multiplican en el tubo digestivo, como consecuencia de la ingesta de alimentos contaminados con estos agentes o sus toxinas. Si bien las toxinfecciones alimentarias se producen a lo largo de todo el año, su incidencia aumenta durante los meses de verano debido a las altas temperaturas y un tiempo estable, que favorecen la reproducción de dichos microrganismos en condiciones ideales.

Por ello, los especialistas del servicio de Aparato Digestivo del Hospital Universitario Ntra. Sra. de Candelaria (HUNSC), adscrito a la consejería de Sanidad del Gobierno de Canarias, recuerdan la importancia de extremar las medidas habituales de higiene para evitar toxinfecciones alimentarias. Según detalla la Dra. Milagros Vela, del HUNSC, "es indispensable lavarse las manos antes, durante y después de preparar alimentos, así como los utensilios de cocina tras emplearlos con alimentos no cocinados; desinfectar frutas y verduras sumergiéndolas en agua con gotas de lejía; no consumir leche cruda o no pasteurizada, ni tampoco huevos o carne cruda o insuficientemente cocinada; prescindir de la elaboración de salsas caseras; preparar el menú o los alimentos con la menor antelación posible antes de su consumo y cuando estén listos, ingerirlos lo antes posible; evitar la contaminación cruzada de productos separando carnes crudas del resto de alimentos; descongelar la carne y el pescado completamente y mantenerlos en el frigorífico hasta ser cocinados; mantener los alimentos en la temperatura adecuada, no recongelarlos y no tomar alimentos de establecimientos que no cuenten con sistemas de protección como vitrinas o frigoríficos".

Aunque la intoxicación alimentaria por salmonela es la responsable de más de la mitad de los casos de gastroenteritis (es una bacteria que vive en los intestinos de aves de corral, cerdos, bovinos y se transmite por la ingesta de alimentos contaminados o por personas que se han contaminado durante su manipulación) existen otros gérmenes como el estafiloco, que se adhiere tras manipular salsas, mayonesas o pastas rellenas de crema por parte de personas infectadas o la E. Coli, una bacteria que llega al cuerpo humano a través del consumo de carne mal cocinada o leche sin pasteurizar.


Síntomas, consecuencias y recomendaciones ante intoxicaciones alimentarias

"Las consecuencias de la gastroenteritis dependerán de la edad, el estado de salud del paciente y la causa que haya provocado esta intoxicación", determina la Dra. Milagros Vela, especialista del servicio de Aparato Digestivo del Hospital Universitario de La Candelaria.

En las gastroenteritis, ya sean producidas por salmonelosis o por otra causa, la presencia de vómitos y diarreas ocasionan pérdidas de líquido y electrolitos causando deshidratación, sed, dolor de cabeza, debilidad, mareos, somnolencia, cansancio, dificultad para concentrarse, bajada de tensión arterial. Si ésta no se corrige o se prolonga en el tiempo, puede llegar a alterar el funcionamiento de otros órganos como el riñón.

Un gran número de casos de gastroenteritis son autolimitados y no requerirán asistencia médica; con reposo, dieta y una adecuada hidratación será suficiente. Para ello, "se tomará como mínimo dos litros de líquido al día, en pequeñas cantidades, pudiendo utilizar soluciones caseras de suero ¿agua, azúcar, sal, bicarbonato y limón-, sales de rehidratación oral que pueden adquirirse en farmacias sin receta médica, caldos elaborados con hidratos de carbono, cola o té sin cafeína, bebidas isotónicas, etc.", describe la Dra. Vela.

En personas sanas se puede ayunar durante 24/48 horas y a medida que desaparecen las náuseas y vómitos y aumenta el apetito, se puede introducir una dieta con alimentos blandos y astringentes como arroz cocido, compota de manzana, biscotes; evitar alimentos ricos en fibra, fritos, leche y derivados, salvo yogures.

Es posible que algunos pacientes precisen de tratamiento farmacológico que será pautado por el médico de Atención Primaria.


Cuándo acudir al médico

Debe acudir a su médico si se dan las siguientes condiciones:

- vómitos, diarrea o dolor abdominal más allá de 3 días
- si aparecen deposiciones con sangre
- fiebre alta mantenida
- señales de deshidratación (sed, ojos hundidos¿)
- lactantes o niños menores de 2 años, personas mayores de 65 años y pacientes con enfermedades crónicas, neoplasias, medicaciones que disminuyen las defensas, enfermedades

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