
Cubierta la formación de la Unión Europea y sus objetivos es una cuestión muy compleja para tratar en un simple relato, pues es un asunto que solo un experto en temas políticos y económicos podría aclararnos. He consultado datos y cotejado informes en muy diversas fuentes y al final no sé si he logrado dar en la diana, aunque sea de refilón.
Algunos autores indican que la Unión Europea no se constituye como una fórmula para conciliar controversias nacionales, sociales y económicas entre sus países miembros, como se hizo creer a los ciudadanos, sino para reforzar los grandes negocios europeos frente a sus rivales internacionales. La introducción de una moneda común, el Euro, tampoco fue para paliar antagonismos monetarios dentro de nuestro Continente. Afirman que todo este complicado entramado está controlado por la Troika de la Unión Europea, el Banco Central Europeo y el Fondo Monetario Internacional, que intentan dirigir a los estados miembros sin tener muy en cuenta a los gobiernos elegidos libremente por el pueblo. Lo han hecho en Grecia y ya se habla del famoso “tecnócrata” que nos van a mandar para arreglar nuestros asuntos y meternos en vereda. No sé si hará lo primero, de lo segundo no tengo dudas.
La Unión Europea, está compuesta por dos bloques bien diferenciados: los estados del norte que dirigen el cotarro y los del sur, que han de ceñirse a las directrices de la dictadura norteña, liderados por Alemania. El norte siempre pretende estar por encima del sur, agobiándolo y explotándolo, debido quizás a que los sureños son más soñadores e idealistas y se preocupan menos del ahorro y los negocios. Un error en un mundo regido por el poder del dinero. Los alemanes, siempre se ha dicho, son cabezas cuadradas y se mueven a piñón fijo, sin darse tiempo para el sosiego y la ilusión. Viven mejor, pero mueren sin haber experimentado los muchos encantos y alicientes que nos ofrece la vida hasta en sus detalles más simples. Son las hormigas de la fábula, aunque éstas nunca descansan, ni se toman un respiro para solazarse.
La causa principal de la crisis financiera radica en la ostensible desigualdad social. En los últimos treinta años los ingresos del 20% de la población USA, tomada como referencia, descendió al 4%, y el de los más ricos, el 1% de su población, aumento un 290%. En la actualidad, el 40% de los activos globales está en poder del 1%, de los más ricos del mundo; el 51% a los segundos más ricos y menos del 1% al 50% de la población mundial, que son los más pobres. Europa se encuentra en medio del fuego cruzado de los mercados financieros internacionales, que no están conformes con el dinero invertido por los países europeos en gastos sociales como pensiones, educación, sanidad, servicios y estructuras, pues los consideran excesivos y la causa de este endeudamiento que según ellos han generado. Se han empeñado en una lucha contra estas ayudas y nos han impuesto severos recortes presupuestarios, para intentar revertir las conquistas sociales y los derechos obtenidos. Grecia ha sido la cobaya elegida para experimentar este método de eliminar lo conquistado por el pueblo y desbancar a sus gobiernos democráticamente elegidos. No obstante, tampoco hay que olvidar que al ingresar en la UE, hubo países hoy con conflictos económicos, que se dedicaron a vivir y gastar alegremente, como nuevos ricos y ahora se ven amenazados con la bancarrota y sufriendo una excesiva austeridad, que está ocasionando que el nivel de vida de sus ciudadanos baje a límites intolerables. Los líderes europeos pretenden o dan esa impresión que la zona europea viva en una austeridad permanente. Nada de gobiernos elegidos por el pueblo, sino tecnócratas nombrados por la cúpula europea. La élite financiera, que tiene sus resortes en USA y la citada Troika, domina las esferas de la vida social y económica y tiene como único objetivo defender sus privilegios. Aquí radica todo el “quid” de la cuestión, ya que a pesar de la crisis mundial que padecemos la riqueza de los millonarios europeos aumentó más rápidamente en los últimos años y sus fortunas suman diez trillones de euros.
(Si, con “t”), con los que se podrían pagar de una vez todas las deudas gubernamentales de sus respectivos países. Aún más, los griegos ricos tienen depositados en el exterior una fortuna superior a los 560.000 millones de euros, que suponen más del doble de su deuda nacional. ¿Hay derecho a este abusivo proceder? Y lo que es más indignante, el aumento exagerado de estas fortunas se debe principalmente a los recortes y austeridades a los que tienen sometidos al pueblo. Única víctima de esta discriminación económica. Está demostrado, los pobres serán aún mucho más indigentes y el rico, con dinero en efectivo, será mucho más exquisito. No hay vuelta de hoja.
La victoria tiene muchos padres, pero la derrota tiende a ser huérfana… mientras que en España la fama del PP con Mariano Rajoy. Es hora más de corregir los errores que de buscar rumbo. Error fue, por supuesto gestionar la imagen y la comunicación en la confianza de la suficiencia de los éxitos tecnocráticos. Error fueron las excesivas facilidades dadas a algunas personas, en especial jóvenes “pijos” que nada habían demostrado, y que en definitiva ya se ha visto dónde han llevado. Error fueron los complejos que llevaron a ocasionales concesiones a los dogmas del progresismo hostil. Error fue, en fin, el encumbramiento inesperado de algunos sin atender ni a sus reales capacidades ni a su lealtad personal y de partido.
Es muy triste lo que está pasando en este país llamado España porque ni siquiera puedo llorar o beberme un buen vaso de vino porque estaría mal visto. Qué le voy a hacer. Las cosas son así. Aprendí de pequeño que los objetos más pesados que el aire caen a tierra por la acción de la gravedad y que si no existiese la gravedad caerían por su propio peso. Pues eso, hay que tirar para adelante y ahora como estamos viviendo las Olimpiadas de llenos, me llega uno de su eslogan preferidos: “Que hay que tener espíritu deportivo”, yo más bien para atajar los duros momentos dirían entonces que: “Que hay que tener la moral por las nubes para atajar tanto tema económico”. Además, qué más quisiera yo en este momento que irme de copas con una buena señora, o acosar sexualmente por fin a ese bombón de vecina que tengo y que siempre he respetado por el qué dirán, en lugar de estar como un pasmado y muy preocupado por el día a día en el tema del dinero. Paradojas del destino que por lo menos me confirman lo acertado de esa idea fija que ha predominado siempre en mí: la de no aguantar tanto imbécil de banqueros, ricos pijos y pobres que se han convertido en millonarios a base de hacer la “pelota” al político de moda, al político del momento. Estos últimos en estos santiamenes son los desagradables de toda esta historia. En el guion, ni una breve complicidad entre ambos, ricos y pobres, no hay vuelta de hoja, frases escuetas, concisas y sonrisas de protocolo. Nos queda un duro camino por resolver, pero seguro que después de la tormenta siempre vendrá la calma. Seguimos siendo los más pobres, los que menos trabajo, los más endeudares, y para colmo tenemos el verano más seco de toda la década. Hay alguien que aguante tanto, sin protestar, si levantar la voz. Es que sigo pensando que no hay vuelta de hoja….